miércoles, 31 de agosto de 2016

Gazpacho transparente de agua de tomate con sus aderezos: cherrys con pesto, fresas de Portugal y pepino para #juegodeblogueros






Tomate, sí tomate. Esa fruta que vino a Occidente tras el descubrimiento de América y que cuenta con multitud de propiedades beneficiosas para la salud.





 Yo siempre cuento la experiencia de mi infancia y adolescencia y el tomate. Siempre que duermes la siesta más de una hora, te levantas con esa pesadez o dolor de cabeza… Pues bien, mi truco era coger un tomate rojo, cortarlo por la mitad, echarle un poco de sal y a comérselo. Te deja nuev@.




 El tomate proporciona un gran número de antioxidantes que se han demostrado eficientes para combatir las diferentes formas del cáncer. Además de todo esto es una rica fuente de vitaminas y minerales, y ejerce un efecto protector contra las enfermedades cardiovasculares. También mejora la salud de los ojos y previene la hipertensión y las infecciones del tracto urinario.





 Algunos de sus beneficios son los siguientes:
 Fuente abundante de antioxidantes: El antiaging natural, el tomate contiene gran cantidad de licopeno, un antioxidante muy eficaz contra los problemas del cáncer que causan los radicales libres. Este beneficio se puede obtener incluso de productos de tomate procesados ​​con calor, incluyendo la salsa de tomate.




 Reduce el colesterol y protege el corazón: El licopeno en el tomate previene la oxidación de lípidos séricos, ejerciendo así un efecto protector contra las enfermedades cardiovasculares. El consumo regular de tomate ha demostrado que disminuye los niveles de colesterol LDL y los triglicéridos en la sangre. Estos lípidos son los principales culpables de las enfermedades cardiovasculares ya que dan lugar a la deposición de grasas en los vasos sanguíneos.



 Fuente de vitaminas y minerales: Un tomate puede aportar alrededor del 40% del requerimiento diario de vitamina C. La vitamina C es un antioxidante natural que actúa contra el cáncer que causan los radicales libres. También contiene vitamina A y abundante potasio, así como hierro. El potasio juega un papel vital en el mantenimiento de la salud del nervio y el hierro es esencial para mantener la salud de la sangre. La vitamina K, que es esencial en la coagulación de la sangre y controla el sangrado es abundante en los tomates.



  Además cuenta con triple ADN La triplicación del genoma libró al tomate de la extinción masiva de especies. 



La secuenciación del ADN del tomate, refleja que este fruto logró salvarse de la "extinción masiva" que acabó con el 75 % de las especies del planeta, entre ellas los dinosaurios, gracias a la triplicación de su genoma.

 Los genes repetidos que presenta el tomate -el análisis genético indica que éste sufrió varias triplicaciones consecutivas hace unos 60 millones de años- explicarían algunas de las características de este fruto y su éxito evolutivo. Esta triplicación hizo que la especie sobreviviera.



 El ADN del tomate posee unos 35.000 genes y cerca de 900 millones de pares de bases, que muestran evidencias de que esta planta ha sufrido varias duplicaciones, lo que se considera "un mecanismo para generar nuevas características".



 Ya no tenéis excusa para comer tomate después de todas estas maravillas. Y ahora os doy mi receta para el reto #juegosdeblogueros de agosto, que como habréis supuesto el ingrediente principal es el TOMATE.





Nuestra receta es sencilla aunque lleva un tiempo de maceración u obtención, original, repleta de sabor, aptas para todo tipo de personas (celíacas, alérgicas, veganos, raws…) y con la que quedarás como un auténtico chef en casa con tus invitados. 



 Vamos con la receta


Los Secretos (para 4 personas)
Para el agua de tomate1 kilo de tomates rojos de excelente calidad

1 bowl grande y hondo
1 colador
Papel absorbente de cocina o paño fino para que caiga el agua del tomate.
 Este reto se nos hizo algo más complicado por encontrarnos de vacaciones en Barbate (Cádiz) y no disponer de todos nuestros utensilios de casa. Incluso así, nos ha quedado divina.





 Para el gazpacho transparente de agua de tomate

Agua de tomate
20 tomatitos cherrys
20 fresas pequeñas o medianas (nosotros al estar en Barbate hemos conseguido comprar las de temporada de Portugal. Deliciosas) Se puede poner otra fruta como melón, sandía en bolitas.
1 pepino mediano
Pesto que puede ser casero o un bote que se puede comprar en cualquier supermecado.
Sal
Pimienta





 La Pócima
Para el agua de tomate

El agua del tomate transparente cuenta con un sabor y aroma tan intensos que te dejan sin palabras. Hay varias formas para prepararla pero os cuento cómo la hemos hecho nosotros ya que como os comentamos nos encontrábamos fuera de casa y no disponíamos de suficientes herramientas. Y veréis que fácil es.




  Se parten los tomates en gajos más o menos irregulares, se añade la sal, y se bate hasta que quede como el tomate triturado.



 Después se pone este puré de tomate dentro de un paño tipo estameña para filtrar, y se coloca el paño sobre un colador. Eso es lo ideal pero como no teníamos paño, lo hicimos con papel de cocina absorbente, resistente y poroso para que no se rompa.





 El paño o papel de cocina sobre el colador se dejan sobre una cacerola o bowl grande y hondo para ir recogiendo el agua de tomate.



 Se deja que vaya dejando caer gota a gota su preciado líquido.



El agua de tomate la obtendremos poco a poco, se verá enseguida alguna gota o un poquito de líquido pero el  proceso entero tarda unas 24 horas.





 Para el gazpacho transparente de tomate
 Se lavan los tomatitos cherrys, las fresas y el pepino.



 Los tomatitos Cherrys se cortan por la mitad, las fresas se les quita la hoja y el pepino se pela, se quitan las pepitas y se cortan en semiesferas.



 Se reservan todos los aderezos en una fuente.





 Presentación
Poner en el fondo de un plato hondo la mitad de un tomatito cherry con un poquito de pesto, al lado una fresita y un trocito de pepino.






 Después servir cucharones de agua de tomate sin llegar a cubrir ninguno de los aderezos.



 Salpimentar y a degustar.




 El resto de aderezos se presentan en una fuente para ir poniendo más en nuestro gazpacho transparente según se necesite, guste o desee.



 Es el verano en un bocado, el Mediterráneo en sí mismo. Refrescante y original.






 Tenéis que probarlo. Os va a encantar y sorprenderá a todos.




 Os paso los links de mis compis para que veáis cuantas recetas se pueden hacer con este maravilloso #tomate tan distintas y tan exquisitas.  























By K-lerit &Kobb

lunes, 15 de agosto de 2016

Guacamole, mola que mola, el guacamole....









 Nunca olvidaré la primera vez que probé el guacamole. Fue en un restaurante de la Castellana. Se llamaba ¡Sí, Señor!. No sé si aún sigue existiendo pero ha tenido varios dueños. El caso es que era un poco reacia ya que no sabía cómo iba a saber. Pero al probarlo provocó en mi un mundo de sabores, texturas... Quedé fascinada.

Aquel día además nos sentaron cerca de una mesa de rostros conocidos, una de las cantantes del duo Azúcar Moreno y su marido, futbolista. Esto no es relevante pero sirve a modo de anécdota.

Tanto me gustó el sabor que dos días después decidí ir a otro restaurante mexicano, este auténtico, tipo poblado, de los blancos, de los de siempre, para volver a tomar guacamole. Pero oh,  el guacamole no era igual, no tenía sabor, era aguacate sin más aderezos. 

Así es que yo empeñada en volver a disfrutarlo me propuse buscar la receta y hacerlo yo misma, recordaba los sabores y tenía que encontrar una que se pareciera a lo que yo había probado ¿Por qué no? 

En aquel tiempo no existía internet, ni datos, ni RRSS, ni mucho conocimiento de la gastronomía de allende nuestras fronteras salvo la italiana o la china, con lo cual el reto se hacía más difícil. Ahora se busca una receta en internet y listo, la adaptas como tú quieras.

Con mucho optimismo y fuerza de voluntad me recorrí todas las librerías de Madrid buscando libros de recetas mexicanas. Un fracaso total, los que encontraban eran de cocina más casera, más contundente. Fui a Vip's y nada, a El Corte Inglés y más de lo mismo.

Sabía que había unas tiendas de libros y discos que no llevaban mucho en Madrid, creo que no hubo en otras ciudades aunque no estoy segura, que se llamaban Crisol y aunque iba desesperanzada llegué a una que había en Serrano esquina con Conde de Aranda o una de las que cortan a esa altura con Serrano, ahora no recuerdo exactamente. Y Milagro!!!! lo encontré. Como era estudiante universitaria, tampoco tenía mucho dinero para comprar el libro,  ya que acababan de editarlo y se veía que era un buen libro de cocina mexicana. Así pues me leí tres o cuatro veces la receta y la memoricé.

Creo que ese fue uno de los momentos más alegres que recuerdo, cuando consigues tu meta.

Debe ser una receta buena y en condiciones porque años después fui un año a L.A. (California) y cada vez que teníamos que preparar alguna receta para los compis, además de hacer la típica, exquisita y tan nuestra tortilla de patatas que arrasa por el mundo y el gazpacho,  llevaba mi guacamole. 

No quedaba nada de nada. Incluso los propios mexicanos me decían que lo había hecho muy bien. Así es que aquí os la dejo para que también os relamáis vosotros y vuestros amigos o invitados.




En Madrid hemos ido a comer al Huerto de Lucas, espacio precioso donde los haya y lo que es el guacamole no tiene sabor es aguacate con aceite. Quizás para otros es excelente. Pero para nosotros no. Así es que, una vez más, no todos los guacamoles son iguales, ni la tortilla española ;)

Los Secretos
-        1 aguacate grande maduro
-        1 cebolla grande roja
-        El zumo de una lima
-        1 tomate muy rojo
-        Un ramillete de cilantro fresco
-        Sal
-        Tabasco o guindilla

La Pócima
 - Picamos la cebolla en juliana. Si no te gusta mucho el sabor la puedes rallar así es más sútil.

- Exprimir la lima hasta obtener su zumo

- Cortar el tomate en brunoise

- Cortar las hojas del cilantro

- Abrir el aguacate y extraer su pulpa

-  Aplastar la pulpa del aguacate con un tenedor. No triturar porque se trata de un plato para untar tipo dip. No es una salsa ni una sopa.

-  Rociar el zumo de lima para que no se ennegrezca el aguacate ya que se oxida con mucha rapidez.

- Echar sal al gusto.

- Incorporar el resto de los ingredientes. Ojo, cuidado con el tabasco tiene que tener un cierto picor pero no pasarse. Si no os gusta no pasa nada, se quita y ya está. Es igual de buena.

-  Una vez en la mesa mover sutilmente para unificar los sabores.

-  Y a untar con chips de maíz, pan tostado… Deliciosoooo.




By K-lerit & Kobb







miércoles, 10 de agosto de 2016

Volver a mirar con los ojos de un niño: El Invernadero de Rodrigo y su menú #Vegetalia





Desde que abrió el Invernadero de Rodrigo en verano de 2015 no veía el momento de poder ir y eso que ha habido señales, coincidencias… Llámalo X. La primera vez que escuché hablar de Rodrigo de la Calle fue en 2011 a través de una de mis revistas preferidas, HOLA cocina, que compro en cada edición. Leí que hacía un tipo de cocina diferente, con vegetales y que junto a Santiago Orts, del huerto gourmet de Elche, habían creado el concepto de gastrobotánica. Desde luego el nombre me cautivó y despertó todas mis papilas gustativas.




En 2013 surgió un viaje de prensa para ir a visitar varias propuestas de ocio, gastronomía y turismo en la zona de Alicante para el programa zoom tendencias de televisión española. Una de las visitas programadas y por supuesto, una de las mejores, fue conocer de primera mano, el huerto gourmet de Santiago Orts. Nos habló de la mano de buda, del caviar cítrico, de las verduras del desierto. Con estos nombres quedé tan prendada, que al volver a Madrid compré tanto caviar como anémonas de tierra (podéis ver qué son y qué hacer con estos productos en otro post)



Más tarde, mi jefe, Raúl Gómez, volvió a hablarme de Rodrigo, que tenía un restaurante con su propio nombre con estrella michelín en Aranjuez, de donde es también Raúl, que cocinaba con vegetales… Y pensé ahora sí que sí, tengo que ir. No me dio tiempo.


Volví a verle en el Hotel Santo Mauro en una fiesta del champagne MUM, haciendo caviares o esferificaciones vegetales muy originales como las de apio y me pareció una persona agradable pero distante (Nosotros por más que lo hemos intentando somos negados en cuanto a poder hacer esferificaciones, incluso teniendo todos los kits habidos y por haber. Se nos sigue resistiendo)

El Hotel Villamagna, un cinco estrellas de Madrid, le contrató como chef para su restaurante. Pensé ahora sí que será prohibitivo y ya no podré degustar su cocina. En esos días cerró su restaurante de Aranjuez.





Lo que decía al principio que me moría de ganas por probar alguno de sus platos. Este año, además había leído que empezaba a cocinar también con superalimentos. Qué estupenda combinación superalimentos y vegetales. Fascinada. Incluso hemos elaborado tres recetas que hemos encontrado por las RRSS: el tartar de remolacha y manzana; aguachiles de lombarda y escarola con granada y flores;  y unos mejillones con coliflor al vapor de especies. Nosotros pusimos romanescu porque nos embruja su color clorofila.

Así es que como en verano nos trasladamos a la Sierra había llegado el momento. Es tiempo de #Vegetalia.

Kalerit y yo habíamos estado pensando en irnos de fin de semana a León y degustar las ricas tapas del barrio húmedo o bien ir a probar esta experiencia al invernadero, aprovechando que ese fin de semana el niño gourmet estaba en la playa. Optamos por lo segundo. Una elección muy, pero que muy acertada.

Kalerit se encargó de llamar y nos citaron a las 20:30 horas. La verdad es que nos pareció un poco pronto pero pensamos que si el menú era largo, de 30 platos, era lógico, una cena larga, tiene que llevar su tiempo.

Llegamos a Collado Mediano, a La Torre Hotel Box Art, donde llamamos a un portón. Al abrirse la puerta, se extiende majestuoso un jardín repleto de naturaleza viva, donde se encuentra enclavado el invernadero rodeado de cristal. La luz del atardecer lo impregna de magia. Acedemos  a él. Nada más entrar está la barra cuadrada. No hay nadie aún. El restaurante sólo tiene 4 mesas.





Nos atiende Víctor, la verdad es que al principio nos daba vergüenza hasta hablar, por el silencio y la tranquilidad. Víctor, nos comenta que los cuatro primeros bocados, entrantes… se tomarán en la barra y después pasaremos al resto de la cena sentados en la mesa que tenemos reservada.

Y aquí empieza la magia. Ese volver a mirar con los ojos de un niño expectantes, rebosantes de ilusión. Esperando la sorpresa, la magia en cada sorbo, en cada aroma, en cada bocado, en cada plato y en cada presentación. Ya estamos hechizados y aún no hemos empezado.



Víctor nos explica en qué consiste el Menú #vegetalia, que los platos cambian en función de los productos de temporada y nos da la carta, escrita a carboncillo por Rodrigo de la Calle y en la que en lugar de cada plato con su nombre aparece dos de los ingredientes que Rodrigo quiere destacar de cada plato. Una sorpresa más.

Miro en la barra y hay otra chica dispuesta a atender al comensal. Me suena mucho su cara, la conozco y no sé de qué. Ya lo recordaré después.

Nos dejamos llevar por Víctor y seducir con la experiencia. Nos comenta que aunque el menú se llama vegetalia, este restaurante no se considera vegano, ni vegetariano, porque hay platos que pueden llevar caldo de carne o de pescado. Ellos hacen un tributo a la naturaleza. De hecho, nos pregunta si queremos carne o queso después y si vamos a querer maridar el menú con vino o con infusiones o con ambas cosas. Le decimos que en cuanto al queso si lo podemos decidir después, la carne la hemos descartado, obviamente, de querer carne habríamos ido a otro tipo de restaurante.

Finalmente elegimos #vegetalia sin maridaje y sin carne. Eso sí, pedimos un vino riquísimo.

Nos trae el primero y nos comenta lo que lleva, cómo está hecho…Todo. Es ideal. Se trata de una bebida, una hidromiel creada por ellos, con ramitas de pino y un licor en forma texturizado. Es refrescante y delicioso.




Después un bocado de zanahoria con sabor anisado con varias hojas que se come todo de un bocado. Exquisito.



Sobre hoja de helechos nos sirve los dos bocados siguientes: flor de calabaza rellena con humus muy cremosa y bok choy o col china, cocido y con un relleno delicioso con colinabo y flor de jazmín. Igualmente exquisitos.






El cuarto es original, sorprendente y para personas con la mente muy receptiva. Son tres bocados en diferentes tempuras camuflados en la naturaleza, en concreto en la corteza de un árbol. Patatas en tempura de trigo, alga codium en maíz morado y liquen en tempura de rosa de mosqueta. Tres delicias de las cuales dos de ellas se funden con la corteza. Desde luego elixires rejuvenecedores.







El macaron de cebada y sésamo negro es de gran delicadeza y viene acompañado con su bebida de cardo y aloe vera. El borde de la copa va impregnado con picante. Delicioso.





Llegamos al plato que se llama verano. Es el verano con sus aromas en un bocado y lleva tomate y chlorella, aunque yo más bien lo llamaría Mediterráneo. Son los sabores y aromas de los productos de los países que desembocan en este mar. Es una bola helada y repleta de sabor.





Es ahora cuando Víctor no lleva a la mesa. Advertimos que llegan los siguientes comensales. Les dirigen a la barra. Y por fin entendemos la prontitud de nuestra reserva. Es para ofrecer a cada mesa un servicio único y exclusivo.


Nos sentamos. No hay manteles sino un salva mantel tipo palé muy divertido. Sin embargo, SÍ que hay servilleta, grande, muy grande, lo cual agrada muchísimo a kalerit, que adora la tela.

Y llega un parte que ahora me parece muy estética y romántica, pero en el momento depende de la actitud puede parecer que te toman el pelo. Es el agua.

Víctor nos trae dos vasos de barro o arcilla sin tratar y abre una frasca muy grande y fría con agua y nos explica que el agua es el elemento que une a la tierra y que al servirlo en este vaso es el agua quién te dice cuándo la tienes que beber. Tienes que esperar a que el agua y la tierra se unan y eso tarda dos minutos en este vaso. El momento óptimo es cuando permeabilice por el lado de fuera. Esta agua sabe como el agua de un botijo con cierto paladar a barro. Y está muy rica. Los vasos además son un regalo para el comensal. Te los puedes llevar. Y nosotros lo hicimos.




Nos traen también un pan enorme cortado en cuatro cuartos. A un lado mantequilla con sal y pimienta y al otro AOVE de Picual y Víctor nos recomienda no comer más de un cuarto de pan porque de lo contrario no llegaremos al final. Kalerit que siente pasión por el pan se rió pero le hicimos caso y bien hecho. No habríamos llegado ni a los postres.

No sé que nos gusta más si las presentaciones de cada plato o las propias creaciones culinarias. Es un conjunto de sorpresas y magia.

Las primeras degustaciones una vez en la mesa llegan en forma de mano de barro sobre la que hay un bocado de quinoa con llantén. Deliciosa.





Después en una cajita llegan tres tipos de croquetas como joyas o bombones:
Croquetas de colocasia y pimentón, buenísimas,
De de arroz y nabo, increíbles
De col china con huacatay. Extraordinarias. El huacatay me encanta tiene un sabor anisado y mentolado que es espectacular.




Es en este momento cuando me doy cuenta de que la chica de la barra del principio, que también trabaja aquí es una ex concursante de masterchef, concretamente la vegetariana que se ponía muy nerviosa cuando tenía que coger marisco vivo.  Y se lo pregunto a Víctor quien me dice que sí. De paso nos comenta que aquí no hay camareros, son todos cocineros que elaboran los platos, los sirven y presentan. Ya decía yo. Todo un lujo. Mejor aún porque en algunos lugares preguntas qué lleva un plato y tras media hora de ausencia para preguntar vuelven y te dicen es que no lo sé.





Y siguen las sorpresas gastro con un plato precioso, decorado como un bouquet floral. Se trata de una lechuga de roble, con flores, mango y una salsa agridulce espectacular.




Llega ahora, una maceta. Sí, un tiesto con un cuenco de remolacha dentro y dentro de este un exquisito tartar de remolacha y manzana y con flores de temporada. Acompañado con un zumo de remolacha y cava. Deliciosos sabores muy bien unidos.






El gazpacho de tomate transparente con cereza y huevas y escarcha, una verdura del desierto con sabor a hielo es cuando menos alucinante. Espectacular.



La verdura considerada como un superalimento, kale o lo que aquí se llama berza, es lo mismo con cáñamo. Elaborada en tres formas: en tempura, deshidratada y cocida. Como más nos gustó fue deshidratada.




Las alcachofas en tempura con chorella y una salsa de chalotas con sabor a regaliz fue el plato que más le gustó a kalerit.






El parmentier de puerro con pimiento verde e hilos crujientes de puerros también estaba espectacular.




El bosque en un plato: yema de huevo negra por el efecto del alga concentrada, con ajos tiernos y trufa de verano rallada en el momento por encima. Me encantó, sobre todo la idea de la yema negra.













El quinotto de cúrcuma, un risotto de quinoa, cremoso, jugoso, en su punto total. Espectacular.




Llegamos al plato que no me gustó nada de nada, aunque en la mesa de al lado les encantó. Es una especie de puré con los ingredientes de cordifale con ínula como destacados. En ambos casos desconozco el sabor de cada uno de ellos. A mí a lo que me sabía era a una especie de provolone pero muy espeso y que cansaba de sabor. Pregunté qué era, una especie de puré de patatas con mucha mantequilla. Me saturó.



Este plato, para más inri, llegó en el momento en el que ya no estaba casi saciada. Pregunté cuántos platos quedaban y me dijeron que ya sólo los 7 postres. Madre mía. Sólo.



Preguntamos por Rodrigo a ver si podía salir al final que estábamos buscando su libro de gastrobotánica y era imposible. Sólo por si él podía tener y vendernos uno.

Y aquí nos ofrecieron el queso, que era un stilton envejecido con una pinta de muerte pero le dijimos que no porque yo nunca tomo el queso antes del postre. Soy muy francesa en eso ;). Siempre lo tomo después, justo antes del café. Es mi droga. Me vuelve loca y aunque esté a punto de estallar me lo como. No sabía si me lo habrían puesto después de haberlo pedido y la verdad con todo lo que preguntamos, eso se nos pasó.

Vamos directos a los postres.
El primero tiene un nombre gracioso: Chupa el plato. Así, literal. Es rábano y bergamota. 




Fue super divertido, de verdad, como si fuéramos niños malcriados. Nos miramos y miramos a todas partes antes de hacerlo porque no estábamos convencidos del todo. Este plato nos los sirvió Celia que trabaja como cocinera desde febrero en el invernadero y nos contó que ha cambiado mucho y que ha aprendido también mucho. Y nos alegramos.




Después llegó una crema llamada lentejas con canela. La verdad es que estaba muy rica. Aunque suene extraño, los japoneses utilizan un haba para hacer helados y postres. Más que sabor lo que da es textura. Yo quité el palo de la canela, ya que me gusta con moderación.



La esmeralda de Villaconejos venía servida en una especie de piedra marina, como si fuera una joya de verdad y era melón y espirulina con garrapiñados. Delicioso.




El pepino y apio también exquisito y sobre todo refrescante.



Otro de los platos sorprendentes y divertidos, que transportan a otras culturas y sintonizan con la madre tierra fue el chocolate a las 5 especias con pera, yuzu y manteca de cacao ecológica. Te frotan con la manteca el interior de un  un cuenco que parece la mitad de un coco y te echan el chocolate y tu lo sostienes con las dos manos y lo mueves para que se impregne de la manteca y en el fondo está la pera y el yuzu. Uno de los mejores postres.







El carajillo es como un capuchino servido en taza de porcelana entre inglesa y china y es un trampantojo en toda regla. Se trata de una espuma de chaga y vainilla con ajo negro y sabe como un capuchino con toque a regaliz, este sabor se lo proporciona el ajo negro. Será por eso que se llama carajillo ;)






El final llega con los mignardises: uno de ellos es como un churro francés que está espectacular de suave y refinado, avellana y moringa y cacao.




No se puede disfrutar más de una experiencia. La verdad es que tanto kalerit y yo lo vivimos y disfrutamos a tope.
Después salió Rodrigo ante nuestra insistencia y le dijimos cuanto le admirábamos desde que escuchamos hablar de él la primera vez. Le hemos comentado que hemos disfrutado mucho que nos encantan las exquisiteces y qué cómo consigue crear un plato nuevo.



Nos explica que hay veces que en un momentito y que hay otras que le lleva años. Que una vez quisieron hacer un plato y tardaron cuatro temporadas en poder materializar lo que visualizaron. Este año les está pasando lo mismo con la berenjena, no terminan de llegar a la idea que él tiene. Quizás la próxima temporada, el verano que viene, lo tengan.





Esta vez le vi más sonriente, más cercano y amable y se lo comenté. Su respuesta fue que aquí en el invernadero es donde realmente se siente feliz. Nos alegramos mucho.
Nos dio el contacto para poder comprar su libro y ya lo tenemos.



En definitiva no hay palabras para describir esta mágica noche que hicieron posible tanto Rodrigo como su magnífico equipo. CHAPEAU!

El Invernadero de Rodrigo está Box Art Hotel-La Torre: Paseo de los Rosales, 48

28450 Collado Mediano (Madrid)  

 


By K-lerit&Kobb