lunes, 10 de octubre de 2016

Menú Monacal de Amén para #elhabitosihacealmonje





En la puerta de los monasterios se distribuía sopa y pan a los necesitados sobre todo durante los inviernos especialmente largos y crudos. El pan, que acompañaba a esa sopa de los pobres (o sopa boba), se enriquecía a veces con nueces y avellanas. Se le llamaba “pan dulce” o “pan de mayo” porque anunciaba mucho antes que las golondrinas, la proximidad de la primavera, con su promesa de días mejores y de comidas más abundantes.

Y este pan junto a una sopa, nos servirán como almuerzo de mediodía, para la tarde una infusión y la noche una ensalada reconstituyente. Todos conforman el Menú Monacal de Amén para el reto de octubre de Typical Spanish.



Este mes he tenido la gran fortuna de ser la anfitriona y elegir el tema, que no fue nada fácil, yo quería hacer algo con la remolacha y al final he hecho trabajar y buscar, pensar… a todos mis compis. Lo siento, pero seguro que los habéis pasado muy bien, jajajajaja.

MENÚ MONACAL DE AMÉN
Almuerzo
-        Pan dulce
-        Rábano con ajetes en sopa

Merienda
-        Tisana carminativa de hinojo, alcaravea, anís y comino

Cena
-        Espinacas al limón.






ALMUERZO
Pan Dulce
Los secretos (6 personas)
15 gr de levadura de panadería de sobre o levadura fresca
100 ml de agua tibia
100 gr de harina semiintegral, nosotros le hemos puesto integral total porque la semiintegral no la hemos encontrado.
100 ml de leche tibia
90 gr de avellanas trituradas. Nosotros le hemos puesto almendras.
120 gr de azúcar moreno
80 gr de nueces
2 cucharadas de sal. Nosotros le hemos puesto una porque las almendras no eran crudas sino fritas y ya llevaban sal.
1 cucharada de aceite.



La Pócima
Desmenuzar la levadura y diluirla en el agua tibia.

Verter la harina en una ensaladera y añadir la levadura diluida, la leche, las almendras trituradas, el azúcar moreno, las nueces y la sal.

Trabajar la masa durante 10 minutos. Formar una bola con ella y ponerla en una ensaladera. Tapar con un paño y dejarla reposar al menos dos horas para que doble el volumen en un lugar cálido y alejada de corrientes de aire.


Sacarla trabajar de nuevo la masa un rato y después darle forma deseada.

Pintar la superficie con aceite y dejarla reposar de nuevo una hora.



Precalentar el horno a 240 grados e introducir el pan o panes en el horno durante 45 minutos y cuando falten 10 minutos se baja a 210 grados.

 Y ya tenemos el pan. Nosotros hemos hecho tres panes para darle la mitad a cada persona que venga a pedirlo.


Rábano con ajetes en sopi-crema
Los secretos (6 personas)
1 manojo de rábanos
Un manojo de ajetes silvestres o una bolsa de ajetes congelados, porque son difíciles de encontrar.
Granos de pimienta negra
1 ajo
1 litro de caldo de verduras (comprado o hecho en el fogón del hogar) Nosotros lo hemos comprado ya hecho.
Sal
AOVE



La pócima
Los monjes comen normalmente aquello que cultivan pero no desdeñan las plantas silvestres como el ajete silvestre, ajo oso…

Pelar el ajo y ponerlo a dorar en la cazuela con un chorro de aceite.

Una vez dorado echar los ajetes que deben estar ya descongelados y dorarlos un poco.

Después añadir el caldo de verduras, los granos de pimienta (si te gusta que pique echa bastantes y si no un poco menos) y los rábanos reservando unos pocos para decorar.



 Cocer a fuego medio hasta que empiece a hervir.

Una vez que hierva dejarlo cocer durante 12 minutos.

Pasar la sopa por la batidora hasta conseguir la textura deseada.

Añadir un chorrito de AOVE y rabanitos cortados en láminas finas para decorar.







TARDE
El herbario del Monasterio
Las plantas aromáticas figuran en la lista consignada bajo el reinado de Carlomagno en el capitular De Villis, donde se precisaban las plantas que debían cultivarse en los monasterios y jardines del emperador. Todas esas plantas, son a la vez, alimento y remedio.

Durante mucho tiempo, los mojes y las monjas fueron boticarios y médicos, y supieron retomar y desarrollar el saber heredado de la Antigüedad.
El proceso de la recolección es primordial. Todo se hace siguiendo unos rituales precisos. Las plantas no se arrancan, sino que se cortan con sumo cuidado.



Los monjes utilizan a menudo las infusiones. En sus ricas herboristerías almacenan una gran cantidad de plantas secas y en muchos monasterios se siguen practicando curas a base de tisanas e infusiones a lo largo del año.


Tisana carminativa de hinojo, anís, cilantro y alcaravea
Los secretos (2 personas)
5 gr de semillas de hinojo
5 gr de semillas de anís
5 gr de semillas de cilantro (o cilantro en polvo)
5 gr de semillas de alcaravea

La Pócima
Mezclar todas las semillas en un cuenco.

Hervir agua y echarla en la mezcla sobre la preparación. Tapar y dejar infusionar entre 5 y 7 minutos.
Filtrar.

Esta tisana facilita las digestiones y se ofrecía por las tardes para calentar el ánimo.




NOCHE
Espinacas al limón
En los monasterios se prescribían espinacas a los convalecientes para que recuperaran minerales.


Los secretos (4 personas)
200 gr espinacas
1 manzana
1 cucharada de mostaza en grano
1 cucharada de vinagre de sidra
1 cucharada de miel líquida
2 cucharadas de AOVE
1 limón sin tratar
1 cucharadas de uvas pasas
Sal
Pimienta molida



La Pócima
Lavar y cortar las espinacas
Secarlas con un paño y cortar las hojas en tiras

Pelar la manzana, cortarlas en cuartos.
Quitarles el corazón y las pepitas
Finalmente cortarlas en láminas muy finas

Mezclar la mostaza y el vinagre en un cuenco
Añadir la miel y el aceite. Mezclar bien

Lavar el limón, secarlo y rallar la mitad de la piel.

Disponer en una ensaladera las espinacas y las láminas de manzana.

Añadir las uvas pasas y la ralladura del limón.

Rociar con la salsa y mezclar bien.



Servir inmediatamente. Si queréis ver los "caprice de Dieux" que han realizado mis "hermanos" del reto de octubre #elhabitosihacealmonje y haréis "Ave María Purísima"



By Klerit & Kobb
Publicar un comentario